martes, 10 de agosto de 2010

Frente al sol, gafas y mucha prudencia


Fuente: ABC
El cuidado de los ojos es tanto o más importante que el de la piel frente a la acción de los rayos ultravioletas.


Los ojos son veinte veces más sensibles al sol que la piel, por lo que los expertos aconsejan evitar el exceso de exposición a los rayos ultravioleta para contar con una óptima salud ocular y prevenir posibles daños en la córnea, producir cataratas prematuras y también lesiones irreversibles en la retina. En ese sentido, se advierte que es tan peligrosa la exposición al sol de forma intensa, es decir, durante muchas horas al día, como cuando se produce de forma prolongada a lo largo del tiempo. Además, se destaca que el uso de lámparas de rayos UVA producen las mismas lesiones que los rayos solares.
Ante ello, para reducir la exposición a la radiación ultravioleta se recomienda el uso de gafas de sol, permanecer en interiores en las horas de máxima intensidad o el uso de un sombrero con el que la exposición ocular a los mismos se reducirá a la mitad. Si, además, con él se usan las gafas de sol, se estará reduciendo la radiación ultravioleta que llega al 95 por ciento, ya que los efectos de los sombreros y de las gafas son aditivos.
Con respecto a las patologías oculares influenciadas por la radiación solar más frecuentes, la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias recordaba ayer que son la pinguécula y pterigion (pernal) originados por una exposición crónica al sol; la Queratopatía superficial que aparece hasta seis horas tras una exposición aguda a ultravioletas; las cataratas, pues si bien su principal causa es la edad, diversos estudios han demostrado que los rayos ultravioletas pueden ser una de los orígenes, o incluso acelerar la evolución de las mismas; y la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), al respecto, si bien no existe una asociación clara entre exposición a los ultravioletas y la degeneración macular, pero se considera uno de los factores de riesgo para el desarrollo de la misma debido al daño fotoquímico que la radiación solar puede producir a lo largo del tiempo en la retina.
El cuidado de los ojos en los niños
también implica protegerlos contra los efectos de los rayos ultravioletas emitidos por el sol, ya que sus ojos están en desarrollo. Los niños y jóvenes están más expuestos a los mismos, ya sea durante las vacaciones o en el período escolar debido a las actividades recreativas y deportivas al aire libre. Para evitar el daño visual en los niños es fundamental evitar la exposición solar prolongada a las horas de mayor radiación (entre las 11 y las 15 horas), aunque no hay que olvidar que las radiaciones ultravioletas están siempre presentes incluso con tiempo nublado.
Los lactantes y niños menores de seis meses no deben exponerse al sol, debiendo situarse siempre a la sombra y ponerle gorro o sombrero con ala que de sombra al rostro. Cuando la edad del niño lo permite es aconsejable la utilización de gafas de sol y cuando los menores utilicen gafas graduadas, las mismas debieran tener filtro solar.
Son muchas las personas que no son conscientes de los daños que el sol puede provocar en los ojos, lo que hace que adquieran gafas que no cumplen con los estándares de calidad necesarios para evitar los problemas de una sobre exposición solar.
Certificación de la CE
Por ello, se recomienda que a la hora de comprar unas gafas de sol, hacerlo siempre en establecimientos que ofrezcan la seguridad de que lo que se compra es de calidad y está certificado por la CE. La elección de las gafas de sol debe proporcionar una visión confortable con la máxima protección. El primer requisito es comprobar que tienen el marcado CE. El segundo aspecto técnico a tener en cuenta es el tipo de filtro solar de las lentes. Lo filtros más habituales conjugan el color con la capacidad de absorción de las radiaciones solares, siendo importante la elección de éstos con la actividad laboral o deportiva a desarrollar.
Es necesario tener en cuenta que la capacidad de una lente para filtrar los rayos ultravioletas es en gran medida una función de cromóforos que
forman parte del material de la misma. Estos cromóforos puede tener poco o ningún efecto sobre el color o la oscuridad de la lente. Por lo tanto, el color o la oscuridad de la lente no da en realidad ninguna indicación sobre las características de absorción de los rayos ultravioletas. En consecuencia, el color de las lentes de unas gafas de sol debe ser elegido sobre la base de la preferencia personal y las necesidades visuales del individuo.

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