viernes, 5 de noviembre de 2010

Biofármacos siRNA: Potentes y Prometedores


Fuente: El Universal

Su entrada inminente en el mercado farmacéutico cambiará radicalmente las estrategias terapéuticas para combatir enfermedades degenerativas y genéticas


En la escala evolutiva de los biofármacos, los siRNA (siglas en inglés de small interfering RNA; en español, pequeños ARN -ácido ribonucleico- de interferencia) representan la última innovación y por ello son una de las opciones terapéuticas más potentes y prometedoras.

“Es indudable que su entrada inminente en el mercado farmacéutico cambiará radicalmente las estrategias terapéuticas para combatir las enfermedades degenerativas y genéticas”, asegura María Isabel Saad Villegas, quien es académica del Departamento de Biología Celular de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional.

Los siRNA representarán también un progreso sin precedentes en el tratamiento de enfermedades que actualmente constituyen los mayores retos clínicos: las infecciones retrovirales (como el síndrome de inmunodeficiencia adquirida) y el cáncer.

“Además, las terapias génicas basadas en los siRNA impactarán la industria farmacéutica mundial y local, porque son una vía alternativa de innovación para los productos que se encuentran en el mercado”, puntualiza la académica de la Universidad.

Descubrimiento clave

En biología celular vivimos hoy una revolución silenciosa: la de la tecnología de ARN de interferencia (RNAi, por sus siglas en inglés), el descubrimiento más importante de la última década, que promete ser una excelente herramienta para hacer terapias génicas.

El ARN de interferencia es un mecanismo natural que tienen todas las células para silenciar virus y regular la expresión genética.

“97% del genoma humano está compuesto por secuencias de ADN -ácido desoxirribonucleico- que no codifican para proteínas. Pero mucho de este ADN codifica productos regulatorios importantes. Dentro de este grupo se encuentran los genes de moléculas pequeñas de ARN (de menos de 40 nucleótidos de largo)”, dice la academica de la UNAM.

A este grupo pertenecen pequeños fragmentos de ARN o micro ARNs (miRNA, por sus siglas en inglés) y pequeñas moléculas de doble cadena de ARN de interferencia llamadas siRNA (small interfering RNA; en español, pequeños ARN de interferencia).

La tecnología de ARN de interferencia -que se basa en una antiguo mecanismo de defensa celular- produce el silenciamiento de genes específicos mediante los siRNA, que se unen a ARNs mensajeros que llevan la información genética de una proteína específica.

Los ARNs mensajeros así marcados son cortados por un complejo silenciador y de este modo se impide que se sinteticen las proteínas codificadas por ellos en los ribosomas.

De esta forma, al inhibir la expresión de genes específicos, los siRNA impiden la producción de una sustancia particular (una proteína) que es clave en el desarrollo de enfermedades como la de Alzheimer o el cáncer.

Fue precisamente la compañía Sirna Therapeutics (fundada por varios académicos de Estados Unidos y comprada por Merck en octubre de 2006) la que empezó a diseñar y sintetizar esos pequeños ARN de interferencia para poder silenciar genes.

Contra todo tipo de enfermedades

Actualmente, los biofármacos que tienen un mayor grado de desarrollo (que tienen como elemento activo ácidos nucleicos) son los indicados para usarse en el tratamiento de varias de las enfermedades oculares.

Por cierto, se espera que el primer producto de esta tecnología que salga al mercado (ahora se encuentra en pruebas clínicas fase III) sea un fármaco siRNA para curar la degeneración macular asociada a la edad, mal que deja ciego a quien la padece.

“Ya se diseñan, sintetizan y prueban compuestos siRNA contra todo tipo de enfermedades: infecciosas, degenerativas, genéticas, inmunológicas y metabólicas”, señala Saad Villegas, coautora -con Daniela Rebolledo y Jorge Iván Castillo- del artículo “El impacto de la tecnología de RNA de interferencia en la industria farmacéutica”.

En Estados Unidos, sobre todo, así como en otros países, entre ellos Israel, China y Suiza ya se hacen ensayos clínicos con compuestos siRNA contra melanoma, leucemia crónica mieloide, tumores sólidos, edema macular diabético, paquioniquia congenital, hipercolesterolemia, fallo renal agudo, preeclampsia, mal de Parkinson, artritis reumatoide, lupus, hepatitis, asma, herpes y diabetes-obesidad, y para impedir el rechazo en los trasplantes de córnea.

“Se están desarrollando vacunas moleculares para dirigir el ataque contra los virus cuando se meten en el organismo”, afirma la académica del Departamento de Biología Celular de la Facultad de Ciencias de la UNAM.

Múltiples posibilidades


La tecnología de ARN de interferencia abre múltiples posibilidades para el crecimiento de la industria farmacéutica internacional y nacional.

“Va a ser lo más novedoso que la humanidad haya creado; lo más específico y potente, y con efectos a largo plazo”, vaticina Saad Villegas.

Es importante que las empresas farmacéuticas mexicanas estén concientes de los retos y oportunidades que representa esta tecnología.

Muchos medicamentos convencionales con productos químicos activos, e incluso algunos productos biotecnológicos y biosimilares, pueden ser desplazados por los siRNA.

“El ARN de interferencia representa también una oportunidad de negocio para generar productos innovadores con biología molecular contra enfermedades particulares, sobre todo autoinmunes y degenerativas, y virales”, dice.

Además, hay que tomar en cuenta que la mayoría de las patentes biotecnológicas protegen genes de proteínas terapéuticas, de las proteínas blanco, o los anticuerpos dirigidos contra ellas, pero no los siRNA y los micro ARNs.

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