jueves, 12 de mayo de 2011

¡Ponte las gafas de sol!


Fuente: Diario de León

«Los niños son especialmente se nsibles a la radiación solar. Alrededor del 80% de la radiación ultravioleta que penetra en el ojo lo hace en los primeros 18 años de vida». El vocal del Colegio de Farmacéuticos de León, Manuel Tomé, aconseja proteger la salud ocular de toda la familia con las gafas adecuadas. «En realidad, a todas las edades, y aunque existen diferencias de sensibilidad a la radiación entre unos individuos y otros, todos deberíamos salir a la calle, tanto en invierno como en verano, con las gafas de sol puestas».

Todas las gafas de sol deben proteger a los ojos de la radiación ultravioleta que depende del material con el que están fabricadas las lentes y no del color de las mismas. «Gracias a las radiaciones que emeite el sol es posible la vida en la Tierra, sin embargo, bien por su intensidad (cantidad de rayos) o bien por su frecuencia (energía de cada rayo) pueden ser perjudiciales para la salud».

Desde el Colegio de Farmacéuticos se advierte que hay diferentes categorías de gafas de sol según sea la intensidad de la luz visible que dejan pasar. La categoría 0 corresponde a gafas más claras, adecuadas para la conducción; categorías 1, 2 y 3, adecuadas sólo para la conducción diurna y la categoría 4, de lentes más oscuras, inadecuada para todo tipo de conducción, ya sea diurna o nocturna. «la categoría debe venir siempre especificada en las gafas».

Efectos perjudiciales
. Los efectos perjudiciales de la radiación solar son muy variados y van desde un eritema o enrojecimiento del párpado hasta la degeneración macular asociada a la edad -DMAE, principal causa de ceguera en mayores de 55 años, de causas desconocidas aún, pero asociada a largas exposiciones a la luz solar- pasando por un sinfín de patologías como uveítis, conjuntivitis, pinguécula, cataratas, etc. «En la farmacia observamos que estas patologías son muy frecuentes, por lo que nos volcamos en ayudar a prevenir estas enfermedades y aconsejar cuál es la protección más adecuada para tratar de evitarlas».

Tomé recuerda que la ciudadanía de León recibe un 10% más de radiación que los habitantes de la costa por la altura de la provincia, «por encima de nosotros hay menos cantidad de atmósfera que nos la filtre (también en invierno y , si hay nieve, la dosis de ultravioletas aumenta un 90%). Es importante comprender que si para nuestra piel disponemos de una cantidad máxima de radiación que podemos recibir a lo lardo de nuestra vida sin perjuicio para la salud, algo así como un capital solar, otro tanto ocurre con nuestra vista. Como además esa radiación perjudicial es invisible, se hace inetivable la protección de los ojos, tal y cmoo lo hacemos con la piel».

El vocal del Colegio de Farmacéuticos destaca que la prolongación de los años de vida supone hacer más esfuerzo para proteger el capital solar «protegiéndonos, para que este capital solar no se gaste y nos dure todo lo posible».

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