jueves, 16 de junio de 2011

Los ópticos recomiendan el uso de gafas de sol en los niños


Fuente: Europa Press

El Colegio de Ópticos-optometristas de Canarias ha recomendado el uso de gafas de sol en los niños para evitar problemas con la llegada del buen tiempo, el aumento de horas de sol y, como consecuencia, el incremento de las actividades al aire libre, informó la organización en un comunicado.

Según diversos estudios, los españoles son los segundos ciudadanos europeos que más horas pasan en espacios exteriores, sobre las 31 horas semanales. “Estamos cada vez más concienciados de la importancia de proteger la piel de los niños y adultos con fotoprotectores adecuados, pero muy pocos conocen el impacto nocivo de la radiación ultravioleta en los ojos, por lo que no se preocupan de protegerlos ante ella”, apuntó la institución colegial.

De esta manera, casi el 25 por ciento de los padres no toma las precauciones necesarias para proteger los ojos de sus hijos, lo cual se debe, en gran medida, al desconocimiento que los progenitores tienen sobre las graves consecuencias que tiene la exposición solar en los ojos durante los primeros años de vida.

Así, el Colegio explicó que el ojo del niño es más sensible que el del adulto. Su cristalino, que ejerce de filtro, aún no está funcionando a la perfección, por lo que antes del primer año de vida el cristalino deja pasar el 90 por ciento de la radiación UVA y el 50 por ciento de la UVB, con lo cual llega directamente a la retina.

Esto puede provocar serios daños a corto y largo plazo. A corto plazo pueden darse casos de queratitis (quemaduras solares) y a largo plazo el daño puede ser más severo, pues pueden producirse alteraciones agudas de la córnea, lesiones degenerativas y quemaduras agudas en la retina.

Asimismo, se ha relacionado la radiación solar durante los primeros años de vida con la aparición en la edad adulta de patologías como las cataratas, primera causa de ceguera reversible en el mundo, la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), primera causa de ceguera irreversible en mayores de 65 años, y el pterigion, crecimiento anormal de tejido sobre la córnea.

Por su parte, para reducir el riesgo de que los niños puedan padecer estas patologías es fundamental que utilicen gafas de sol e, incluso, sombrero o gorra con visera delantera. Los adultos debemos tener en cuenta que las gafas de sol no son un juguete, de ahí que a la hora de incorporarlas a la actividad diaria del niño el pequeño debe conocer las consecuencias de no hacerlo y asumir que debe tratarlas como un objeto beneficioso para él, explicándole que, aun llevándolas puestas, nunca debe dirigir su mirada directamente al sol.

La adquisición de las gafas de sol en un establecimiento sanitario de óptica es una garantía de que las lentes cumplen todos los parámetros de seguridad y calidad. Además, el asesoramiento de un profesional de la visión óptico – optometrista también garantiza que las gafas de sol proporcionen una protección personalizada en función de las necesidades.

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